VICTOR MANUELLE - ME DICEN EL LLORON

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Hace un año, cuando en Premio lo Nuestro distinguieron a Víctor Manuelle como Artista del Año de salsa, ni él hubiera imaginado su reacción. El Boricua lloro al recibir la estatuilla y luego entre lágrimas dedicó su primer premio a... su mamá.
Un año depués, el salsero puertorriqueño habló de su momento y de cómo éste le trajo cosas buenas y malas..."Desde entonces me dicen El Llorón", dijo Víctor Manuelle y orgulloso continuó recordando: "Me sentí muy espontáneo, eso no se planifica. Primero que nada yo no sabía qué iba a pasar, ni que el premio me lo iba a ganar. Estaba nominado con artistas de mucho renombre, me sorprendió realmente y luego, lo que dije, no fue nada planificado y me puse un poco sentimental...".

"Me vi llorando 35 veces más"

Víctor Manuelle quien proviene de una familia muy unida, relató que cuando llegó a Puerto Rico y cada que iba a casa de su mamá, la reunión terminaba, invariablemente, con la repetición del breve momento lacrimógeno.

"Me ví llorando unas 30 ó 35 veces más. Cada que iba alguien de visita a mi casa, mi mamá ponía el video, para que todo mundo viera a su hijo. Pero la verdad que fue un gran momento, muy lindo, lo disfruté un montón y agradezco que se me haya ocurrido, porque a veces te puedes congelar y se te olvida todo y terminas no agradeciendo a tal o cual persona. Así que nada más le di gracias a una persona, pero es alguien que yo sé, de verdad siempre está muy preocupada por mí".
-¿Quién se te olvidó? ¿Quién te reclamó?
"No no reclaman. Lo más irónico es que la gente que uno olvida, son de tu confianza y están tan cerca que no están buscando el reconocimiento. Tu familia, no está buscando el reconocimiento, tu equipo de trabajo se lo disfrutan. Uno es el que se siente mal, porque uno piensa, debí haber agradecido a esta persona, pero a veces las emociones se te complican".
-Ahora que ha pasado el tiempo de ese momento, ¿te arrepientes o no?, ¿te da orgullo como hombre?, porque no cualquiera expone así sus sentimientos...
"Bueno, no da orgullo. Los hombres llorones no gustan mucho. Pero si lo analizamos y ponemos en una balanza de la razón por la que lo hice, no me arrepiento.

"Si me dices, te gustaría llorar de nuevo, diría: no quiero llorar otra vez. Después me sentí muy bien, porque yo creo que todo el mundo, en el fondo, sabe el significado que tiene su madrecita para uno. Perdí un montón de fanáticos, amigos míos, del barrio, que me dijeron: 'no queríamos verte llorando'... pero también hay nenas que dicen: '¡hay tan lindo!'. Así que haciendo una balanza, ahora soy el consentido".

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