“Celda 211”: impresionante drama carcelario
0:09 Muy posiblemente pocas personas habían escuchado el nombre de Daniel Monzón antes de este año 2010.
Pero, a raíz del estreno de su película, “Celda 211”, ahora sí es conocido en casi todos los rincones del mundo, conocido y admirado.
Porque, mis amigos, nosotros, que hemos visto muchas películas que de una u otra manera narran episodios ocurridos dentro de cárceles, consideramos que esta historia, tomada de una novela de Francisco Pérez Gandul, con guión de Jorge Guerrita Echeverría y el mismo Monzón, es no solamente original en lo que cuenta sino poderosa en cuando a su puesta en escena, de un dramatismo muy bien dosificado, crudo, intenso, apasionante.
Y el nudo central de la historia no puede ser más sencillo: Juan Oliver es un guardián novato que llega a una gran cárcel y, mientras le están enseñando las instalaciones sufre un accidente, es llevado a una celda para atenderle y, en el ínterin, se forma toda una revuelta de los presos.
Y Juan Olíver queda allí, en medio de la revuelta, y de una revuelta iniciada por individuos de toda catadura, asesinos, mafiosos, crueles, vengativos, de manera que el joven guardián, sabiendo que si se percatan de que pertenece al personal de la cárcel, y aprovechando que anda aún vestido de civil, se hace pasar por un preso más, un recién llegado, y hasta se inventa una historia delictiva para convencer a los desconfiados amotinados cuando le encuentran.
Esa es la idea, desde ese punto se parte para ofrecernos una historia en la que se van a combinar emociones de todo tipo, porque, ojo, no todos los malos son los presos, y la vida de Juan Oliver puede depender de su entereza, pero también de la ruindad de algunos de los que se supone son sus compañeros.
Este film cuenta con una realización que asombra cuando sabemos que este señor Monzón apenas había hecho tres películas antes en España, y que ninguna de ellas había llamado demasiado la atención. Todo parece indicar que estaba a la espera de una historia que realmente le llamara la atención, que fuera de su pleno gusto, y por eso los 113 minutos de este filme, poseen tal intensidad que mucho dudamos que ninguna persona que comience a verla se levante a lo que sea.
Y, fíjense, la inmensa mayoría de esos 113 minutos se desarrollan en interiores, o sea, confinados todos sus personajes del lado de las autoridades o del lado de los levantiscos, y es bueno recordarles ahora que los filmes más difíciles de manejar para el rodaje son, precisamente, esos que se desarrollan en espacios cerrados porque, precisamente, ni el director ni sus encargados de fotografía pueden tener mucha movilidad.
A pesar de ello, lo esencial de “Celda 211” es su preciso, intenso y profuso dinamismo, la fluidez con que se desarrolla la acción en todo instante hasta culminar en el contundente final.
Excelentes actuaciones entre las cuales sobresale el siempre excelente Luis Tosar.
Sin duda alguna, “Celda 211” estará, como la anterior comentada, entre las mejores de este año 2010, posiblemente junto con otras de las estrenadas en el Festival Fine Arts, en Novo Centro. Por ello les felicitamos, a ellos, por su iniciativa, y a ustedes, los cinéfilos.
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